No hay necesidad de hablar nada, es ya demasiado tarde
para seguir. Así que lentamente cojo vuestras palabras y me largo.
Puedo mirar atrás, pero no lo hago, no quiero recordar,
sólo proseguir. No me quejo, porque no serviría de nada, sois unos expertos en
hacer oídos sordos. Sé que encontraré mi camino, porque sé que voy a seguir
andando. Me duele, estoy rota y perdida en un laberinto, pero pese a todo he de
decir que está todo bien, que está genial.
Estoy bien, mejor sin vosotros, así que ahora estoy mejor
que antes. No me siento culpable por nada, ni por mi comportamiento, ni por mis
palabras, ni por mis reacciones… Estoy bien, así que espero que no os
preocupéis por lo que hago, se os da bien eso de transformar personas de carne
y hueso en personas invisibles, olvidaos de mí, me dais absolutamente igual. Me
da igual lo que digan, lo que comenten a mis espaldas, de todos modos no lo voy
a escuchar, porque las únicas palabras que me importan son las que vienen de
personas de verdad, no te un puñado de títeres idénticos. No voy a volver a hacerlo,
eso de malgastar lágrimas. De hecho, esa persona que es amable con todos, no va
a volver. La pequeña comunicación que había se ha roto, se está mejor así.
Repito, estoy bien, está todo genial y no me sentiré culpable.
Nadie, pero absolutamente nadie, merece mis lágrimas, y
el que las necesite no me hará llorar. Así que repito: está todo bien, todo
está genial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario